Un rostro turquesa de ojos celestes, con hojas de perejil sobre la frente y un racimo de uvas azules, va tomando forma sobre un muro de la calle. Al pie siguen los tarros de pintura y la escalera: la obra todavía está en proceso.
Dos manos gigantes sostienen las uvas y se van sumando, pincelada a pincelada, al mismo muro.