Un fisicoculturista con los brazos abiertos y la mirada en alto domina la pared del gimnasio, pintado en blanco, negro y verde menta bajo el cartel luminoso. A su lado, una frase en amarillo lima habla del esfuerzo constante.
La obra nació como un boceto de líneas blancas sobre la pared gris y terminó en un personaje que mira de frente a cada persona que entra a entrenar.